No toques esa luz. No la toques, que las luciérnagas despertaran. No juegues a esconderte, que la noche no es lo suficiente astuta para encontrarte. Es mejor que aparezcas y contigo trae un poco de paz, mira que aquí hace falta bastante de eso.
Aquí el sol abunda y llena cada rincón de la casa. Aquí comemos calor y vegetales Aquí no hay agua, solo quedan dos panes sobre la mesa y mucha alegría. No escondas la luz, no escondas el verde que me rodea. No consumas los pocos gramos de esperanza que compré para estos días. Si algo sé, lo guardo en una caja que esta detrás de la puerta, si quieres saber algo, ve y ábrela, no costara mucho, no tiene llave. Es de total confianza.
Busca en la basura los restos de mis días, busca y encontraras más de un verano, Busca y busca, no pares de escarbar sobre recuerdos mojados de días de lluvia y recuerdos secos de algún otoño, deben de estar ahí... Desde aquella vez que los deseche por un estúpido sueño.
Aquí hay acordes y melodías, que se cuelan por la ventana y aromatizan Solo es cosa de guardarlos en botellas para el resto de la semana. Todo lo que quieras aquí existe, pero por favor no toques nunca esa luz.
No escondas mi luz….
un sólo suspiro, así te leí de una, lo tenes muy claro, me gusta eso que proyectas.
ResponderEliminarEste post es una gratísima sorpresa, me mata la conjunción de los enseres cotidianos y los del sentir.
ResponderEliminarSalud
Hermosa sorpresa me llevo con este blog.
ResponderEliminarMe gusta mucho lo que escribes, sencillo, lleno de metáforas para las cosas pequeñas, para las cosas cotidianas; metáforas que embellecen la vida.
Gracias por escribir, un abrazo.