Donde muere la cuidad, donde nace el miedo, donde queda poco lugar para un sueño viajero. Es allí donde lloré una que otra lágrima, ella corrió por mi mejilla, corrió y corrió para no ser secada por el viento que a ratos salía desde el callejón que doblaba la esquina y golpeaba suave y placenteramente mi cara. Esa noche habían pocas estrellas, esa noche había tocado algo de guitarra y más de una vez pensé en devolverle la vida al mismísimo dios, quitándomela. No se porque, ni cuando, no se nada. No se nada.
La poca luz y lo mucho que deseaba tantas cosas, me irritaban. Quizás un encarcelamiento se asemejaba a lo que sentía. Lo sentí días, lo sentí AÑOS. Lo sentí entre la gente y cuando estaba sola. Sentí y sentí angustia. Quise escapar con las sombras de los edificios, con el ruido ambulante y urbano, quise escaparme con una grañidísima ola que golpeaba el muro, sin embargo nada era lo suficientemente sublime y generoso para poder esconderme. Un sinfín de palabras, un sin fin de imágenes, malditas imágenes!! Malditas palabras que retumbaban una y otra vez en noches de insomnio, me aquejaban, querían libertad! Algo bastante ambicioso y caro. Algo que quizás nunca consiga.
La libertad... Por la que tantos lucharon, por la que tantos murieron, por los infelices que la privaron! Aun así la libertad no era suficiente. Aun así sentía un pájaro revoloteando a cada momento, en cada espacio, en cada espacio vital.
Aquella vez el tiempo me dijo que me quedaban menos de 10 respiros, me dijo que la muerte tocaría de manera respetuosa mi puerta y que le abriera con una sonrisa, falsa quizás, pero una sonrisa es una sonrisa. El camino, tortuoso camino que debí seguir seguramente desde que nací, Mas de una vez desee cambiar mi suerte por un par de zapatos usados, no valía nada sin embargo era a la vez útil, esa suerte… que es la suerte. Algo se alimentaba de mi, corroía mis huesos...Corroía mi alma. Quizás la verde naturaleza lograba calmar mi sed de paisajes, mi sed de carreteras, mi sed de vivir. Hace bastante tiempo que los frascos de vida se habían acabado en el comercio.
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