En la éxtasis que arrastra la noche, se dibuja tu cara en el negro techumbre estrellado...
La gente desaparece, solo su sombra queda letárgica, y densa. Yo acá con la mente árida, caigo en la irremediable complicidad de la vida, Los arboles me susurran extrañas melodías, su corazón palpita con verde espesor… Nada en el camino más que el pensamiento frágil y ligero, Que toma ventaja desde el suelo… que se eleva junto a los pájaros salados.
suenan las notas he, suena interesante.
ResponderEliminarsaludos